Presentación

Hola a todos. He creado este blog para hablar de ajedrez. Como este apasionante mundo de las 64 casillas da para tanto, no creo que falten ideas sobre las que debatir. Os animo a que comentéis conmigo cualquier cosa que se os ocurra, y que consigamos hablar de lo que nos gusta: el ajedrez.
Juego en Asturias y también doy clases de ajedrez. Así que si quieres subir de categoría a la velocidad de Fernando Alonso o deseas dejar de recibir el Mate Pastor, ya sabes, por ahí tienes mi correo.
Un saludo, y espero que os guste mi blog.

martes, 11 de diciembre de 2007

Menos variantes, por favor

El libro Metáforas de ajedrez (Editorial La Casa del Ajedrez, año 2005) es uno de esos intentos que de vez en cuando se realizan para conectar el mundo del ajedrez con los procesos mentales del ser humano. Muy poco es el material en castellano que poseemos en este apartado, así que cualquier esfuerzo al respecto es bienvenido.


El autor, Diego Rasskin Gutman, sigue un esquema a lo largo de 5 capítulos que va desde el funcionamiento del cerebro humano hasta la actual forma de juego de los programas de ajedrez. El libro (subtitulado como La mente humana y la inteligencia artificial), aunque más o menos breve con sus 224 páginas, resulta denso y quizás demasiado técnico en algunos de sus capítulos. Lógico, ya que el autor nos enfrenta a complicados conocimientos de Anatomía, de Neuropsicología, de Psicología y de Informática.

El punto más interesante para mí se trata en el Capítulo 4 (“El ajedrez y la resolución de problemas”), aunque reconozco que mereció la pena leer los otros capítulos. En el apartado al que hago referencia se hace un breve resumen de los experimentos que se han hecho entre ajedrecistas de diferente nivel para determinar aspectos cognitivos como la memoria, la atención o la forma en que se toman las decisiones en el tablero.

Muchos de estos estudios ya los conocía y siempre tengo la misma sensación: son pocos y más bien antiguos. Siempre oímos que el ajedrez es un laboratorio excepcional para indagar acerca de los procesos mentales que cada uno de nosotros seguimos en nuestro pensamiento. En concreto, al ser cada jugada y cada decisión un reto para nuestra mente, el ajedrez resulta más que interesante como forma de determinar nuestra personalidad a la hora de decidirnos por este o aquel plan. ¿Por qué entonces no se estudia con más profundidad? Pero bueno, me estoy desviando de lo que quería deciros hoy...

Centrándome en el tema de los experimentos con ajedrecistas, no cabe duda de que uno de nuestros “guías” sigue siendo el holandés Adriaan De Groot. Sin embargo, yo desconocía por completo una de las pruebas que él llevó a cabo en 1938 con varios de los mejores maestros del momento. De Groot les propuso de forma individualizada una posición (correspondiente a una partida de él mismo) a estos genios y, poniendo una grabadora en marcha, les pidió que dijeran en voz alta todo lo que pensaban acerca de ella y que se decidieran por la mejor alternativa a jugar. La posición planteada es la siguiente:

Posición de De Groot. Juegan Blancas

En la prueba, realizada entre Noviembre y Diciembre de 1938, participaron: Paul Keres, Alexander Alekhine, Salo Flohr, Reuben Fine y Max Euwe. Casi nada. Todos ellos dieron con la mejor jugada salvo el bueno de Flohr, que se fue un poco por los Cerros de Úbeda. Os podéis bajar los comentarios que cada uno hizo pinchando aquí. Seguro que os llevaréis más de una sorpresa... Los que tengáis el libro, podéis ver estas reflexiones en las páginas que van de la 125 a la 130.

Más allá de las particularidades de cada uno de los maestros a la hora de analizar (Keres fue directamente a lo concreto y se puso a calcular variantes, Alekhine quería incluso reconstruir las jugadas hacia atrás, Euwe tardó más de 15 minutos en sus análisis y se echó auténticas parrafadas...) o de los errores que cometieron (Alekhine se dejó una pieza en una de las variantes, Flohr tuvo alguna alucinación con piezas que ya no estaban en el tablero al haber sido cambiadas), creo que son destacables un par de aspectos:
  1. Estos Grandes Maestros calcularon más bien pocas variantes y con una profundidad no muy elevada. Esto ya es desde hace tiempo conocido: en general, un GM no calcula más que, digamos, un fuerte jugador regional. Pero eso se debe a que suele centrarse directamente en las jugadas precisas. En la posición que nos propone De Groot todos calcularon casi las mismas candidatas (por cierto, aquellas que implicaban cambios de pieza las calcularon siempre).
  2. Los Grandes Maestros demostraron en su mayoría que, para analizar, se guían de sus conocimientos previos. Alekhine incluso mencionó una partida muy similar a la del diagrama. Sabemos también que para alcanzar la maestría deben poseerse amplios conocimientos sobre muchas y variadas posiciones que sirven para orientarnos en la elección de cada jugada.
De vez en cuando trato de hacer este experimento en mis clases: aunque no uso grabadora, pongo al alumno a hablar en voz alta el tiempo que considere oportuno mientras tomo nota de lo que dice, así como de las variantes que da. Creo que es más que recomendable a nivel individual, pero la semana pasada, en Mieres, quise realizarlo a nivel grupal. Fue calamitoso. Los niños se encuentran influenciados por la presencia de sus compañeros y eso hace que haya demasiadas variables externas que influyen en lo que dicen. Supongo que sería más conveniente cuando hablamos de un grupo de adultos, aunque nunca lo he hecho.

Sea como fuere, las ideas generales que yo saco es que, efectivamente, cuando el alumno se pone a hablar de la posición ocurren los dos aspectos que os comentaba antes, pero al revés:
  1. Da más y más variantes. Lo peor es que algunas de esas variantes son larguísimas, con lo que casi siempre (seamos sinceros: siempre) suelen ser más falsas que un billete de 6 euros.
  2. Apenas hace referencia a la estructura de peones para usarla como guía a la hora de fijar un plan de juego y unas jugadas candidatas. Por supuesto, ninguno menciona ninguna partida magistral en la que haya visto algo parecido.
Son más los experimentos que se narran en el libro, pero me interesó este por su buena aplicación práctica. Como os comentaba, lo malo es que apenas se hace esto con GM’s y tenemos que conformarnos con las partidas que analizan sin saber hasta qué punto son sinceros. Hoy en día sólo importan los resultados, así que a casi nadie le interesa saber cómo se hizo una cosa: simplemente queremos verla hecha.

Os recomiendo este libro, aunque lo mejor es que leáis sólo aquellos capítulos que os puedan interesar; por ejemplo, si alguno tiene curiosidad en cómo toman decisiones las máquinas de ajedrez, aquí tiene buen material. Como norma general, podemos concluir: piensa menos, pero piensa mejor.

Se me olvidaba: la mejor variante comienza con 1.Axd5.

2 comentarios:

Patty dijo...

¿No conocías ese estudio? Yo lo vi hace años, me suena que en "Ajedrez Magistral", un libro de Murray Chandler y otro ingleses. Lo tiene Marcos en casa supongo.

En Excelling at Chess Calculation, Jacob Aagaard cuenta un experimento similar, pero con un solo jugador. Trata de explicar cómo calcula un ajedrecista, y muestra un vicio que tenemos muchas veces: repetir las variantes en nuestra cabeza una y otra vez aunque sean forzadas.

Rémora dijo...

Muy bueno este post
Esta bien desmitificar un poco eso de que analizan tropecientas variantes!!!
Solo (que no es poco) en general saben bastante mas!!!
Un saludo aullante Lupus!

Jesús

Jesús

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